El cuerpo del delito
Cenar con gin-tonic es tan placentero como peligroso. Convierte cualquier evento en una orgia de transaminasas y perdida de capacidad de raciocinio. Se lo recomiendo a medias. Bueno, se lo recomiendo bastante pero les pongo en preaviso.
Al día siguiente tendrán que recurrir a cancionazas como esta (como he hecho yo) para intentar poder volver a ser personas.
Vayan con cuidado. El placer esta ahí fuera.
